21/09/26

CENTENAR DEL GLORIOSO SAN JORGE O CENTENAR DE LA PLOMA


 Bandera del Centenar del Glorioso San Jorge

   El Centenar de la Ploma tiene su origen, probablemente, en los tiempos del rey Jaime I, cuando se creó una compañía de 100 ballesteros encargada de escoltar y proteger la Senyera de la Ciudad y Reino de Valencia. Se trataba de una milicia de cuerpo de ataque y de choque contra huestes enemigas  del Reino de Valencia.

   Este grupo militar de combate perfeccionó su formación con Don Pedro IV de Aragón y II de Valencia el tres de junio de 1365, durante el asedio de Murviedro, en plena guerra con Castilla. Parece que esta concesión fue una compensación por los servicios prestados por la hueste o milicia urbana de Valencia en esta guerra, pues hacía tiempo que la ciudad pedía la creación de una milicia fija que se pudiese reunir con rapidez, contra la lentitud que supone la convocatoria ciudadana de huestes.

Se denominó ‘Centenar del Glorioso San Jorge’, por estar bajo la advocación de este santo. Popularmente, ya eran conocidos como el ‘Centenar de la Ploma’ (pluma), por la característica pluma que llevaban los ballesteros en el birrete. Con este nombre pasaron a la historia.

   En 1470, el Rey Juan II amplió el privilegio otorgado al Centenar de la Ploma concediendo un sueldo a sus miembros y la facultad de portar todo tipo de armas. Sin embargo, después de la batalla de Almansa sufrió un duro golpe, con la abolición de los fueros y privilegios, pasando a la clandestinidad. Siglos después el Centenar de la Ploma sigue más vivo que nunca y forma parte de uno de los capítulos más brillantes de la historia de Valencia.

Organización de la milicia

La estructura inicial de la compañía militar principal del Centenar de la Ploma estaba formado por 100 ballesteros, divididos en dehenes (10), cada una mandada por un capità de dehena. El capitán de la compañía era, oficialmente, el Justicia Criminal de Valencia, que era el cargo municipal encargado de llevar la Senyera en la batalla y en los desfiles. La composición social del Centenar era plural y estaba establecida en 10 hòmens de paratge (nobles), 30 de la mà major (alto estrato social), 30 de la mà mitjana (estrato social medio) y 30 de la mà menor (estrato social bajo), según la división social urbana, establecida por Francesc Eiximenis, fraile franciscano nacido en Gerona, en 1340 y que murió en Perpiñán, en 1409, catalán que escribió en la bella lengua valenciana, profesó en el convento de franciscanos de su ciudad natal (1352) y estudió teología en Valencia, Colonia, París y Oxford; volvió a Cataluña (1371) y residió en Valencia más de 20 años. Participó en la resolución de los problemas sociales y religiosos de su época.

   Pues bien, la provisión de individuos para configurar esta milicia estará al cargo de los Jurados y del Consejo General de la Ciudad, cuyos miembros, antes de recibir el nombramiento, se someterán a una "probanza" ante el gobernador. Una vez admitidos, acudirán a la Casa de la Ballestería y en presencia de "los caps de dehena" recibirán las insignias de San Jorge. Acto seguido, y ya investidos, según se desprende del privilegio real, oirán la Santa Misa y antes de la lectura del Evangelio realizarán el juramento bajo el que se comprometen públicamente a permanecer fieles al Rey, a su servicio y al de la ciudad. Su uniforme será una dalmática de lienzo blanco, con la cruz roja de San Jorge al pecho y espalda, y un casco con una pluma de garza, detalle este de dónde le viene el nombre de "la ploma". La milicia tendrá su casa en la ciudad, que se construirá cerca de la que se llama calle de las Barcas.



Retablo del Centenar de la Ploma. Abajo a la izquierda, un soldado de esta Compañía

   Fue el 23 de julio de 1376, cuando se amplió la milicia con 100 hombres a caballo, distinta de la de los ballesteros, pero también con la función de proteger el estandarte real, y que fue creada en las Cortes Generales de Monzón, por el mismo Pedro el Ceremonioso, a pesar de que las ordenaciones no se elaboraran hasta 1391 durante el reinado de Juan el Cazador, este nuevo cuerpo de combate de 100 hombres estaba distribuido por 70 hombres a caballo armados y 30 jinetes con armas ligeras. Queda estructurado el Centenar en 3 cuerpos de ejército, 100 caballeros, 100 ballesteros y 100 arcabuceros. La compañía de ballesteros es la que suele rendir siempre los máximos honores, esta Compañía introducirá también 50 jinetes con ballesta ligera y quedará definitivamente formada por 50 caballeros-ballesteros y 50 ballesteros de a pie, con ballestas más pesadas y así queda escrito en los anales de nuestra historia.

   El rey Juan II de Aragón en 1470, amplió el privilegio otorgado al Centenar de la Ploma concediendo un sueldo a sus miembros y la facultad de poder portar todo tipo de armas, y en todo momento, aunque el arma característica del Centenar es la ballesta, también solían estar equipados con espada, daga, lanza o arcabuz. Las prácticas de tiro solían hacerlas en el Muro de Quart junto a las torres.

La Solicitud de los cofrades ante el rey Juan II:

 

1- Súplica de la confirmación y exposición de los servicios prestados por el Centenar de la Ploma. El privilegio a confirmar decía:

“Primerament, Senyor, attenent que, per priviliegi otorgat al dit Centenar, per l’alt rei En Pere, sots calendari de tres de juny any Mil CCC LXV, són atorgades al dit Centenar certes gracies, indults e prerrogativas segons per la tenor d’aquell appar”.

(Véase que no indica nada de la creación o fundación, sino de la concesión de privilegios).

2- Solicitud de pena pecuniaria contra el que hiciera oposición a los privilegios del Centenar.

3- Petición de un salario, de tres sueldos y seis dineros, moneda valenciana.

4- Facultad de llevar toda clase armas en todo momento y lugar.

   El Rey Juan II aprobó y confirmó el 18 de julio de 1470 dichos privilegios, ordenado respetarlo, bajo pena de 2000 florines de oro. El 28 de octubre de 1479, Fernando el Católico confirmó también, de nuevo el mencionado privilegio.[2]

   Parece ser, a pesar de que la documentación conservada no lo explicita, que la compañía renovaba cada dos o tres años a la mitad de sus miembros, consiguiéndose así que siempre hubiese un 50% de ballesteros nuevos, y otro 50% con experiencia.

Símbolos del Centenar de la Ploma

La bandera de San Jorge era la enseña propia de la Compañía. Por emblema una ballesta encima de una cruz de San Jorge, y debajo el lema de la compañía: «In te, Domine, speravi; non confundar in aeternum»

El uniforme consistía en una pieza de lienzo o tafetán blanco con cruz de San Jorge delante y detrás, por encima de su ropa, al que añadirían una cota de malla. En el casco llevaban una pluma de garza que daba nombre a la compañía.

La Cofradía de San Jorge

   Seis años después de la creación del Centenar de la Ploma, algunos de sus ya antiguos miembros solicitaron a Pedro el Ceremonioso la creación de una Cofradía bajo la advocación de San Jorge, que fue concedida por privilegio el 10 de julio de 1371. Entre las funciones de la cofradía estaba la de velar enfermos, acompañamiento de difuntos y cámara mortuoria, un encuentro anual de la cofradía, y fiestas y banquetes por San Jorge.

   La cofradía estaba formada por un máximo de 100 hombres y 150 mujeres. En 1391 pidieron al rey Juan I y a la reina que se hicieran cofrades, y el rey amplió el número de cofrades a 500 hombres y 600 mujeres, y les otorgó algunas exacciones.

   En la casa de la Cofradía de San Jorge, situada en el barrio de la parroquia de San Martín, tuvo lugar en el otoño de 1519 la primera reunión de los agermanados[3] en los primeros momentos de la revuelta de las Germanías.


Estatua del Ballestero del Centenar de la Ploma presente en la Generalidad Valenciana. 
Realizada por Salvador Furió Carbonell.

Soldado Español

Málaga - 2026

ORDEN DE LA BANDA

 

   La Orden de la Banda fue una orden militar de tipo laico y caballeresco -una de las primeras de este tipo tras la creación de la Orden de San Jorge en Hungría en 1326- fue fundada en 1332 por Alfonso XI de Castilla El rey, intentando cimentar su poder sobre la levantisca nobleza, ordenó que ciertos caballeros de su mesnada vistieran como él paños blancos con una banda de tafetán negra que, al parecer, él mismo había diseñado. Los colores fueron cambiando a lo largo de la historia. Se concedía a estos caballeros el derecho a llevar adornos de oro y plata por ser caballero de la Banda de Oro.

   La Orden de la Banda llegó a convertirse en elemento clave del discurso político y emblemático de la dinastía Trastámara, hallándose ya desaparecida para 1474.

Historia

Orígenes (1330-1332)

   Interesado Alfonso XI de Castilla promocionar a determinados grupos urbanos con la idea de formar un nuevo entramado cortesano frente a la nobleza rebelde, entre 1330 y 1332 forma un grupo de fieles caballeros o escuderos a los que el rey dotó de unos vestidos identificativos -una banda negra sobre paños blancos- con objeto de restaurar «las obras de caballería». Esta nueva comunidad de hábito actuaría como una sociedad torneística promocionada por el poder real, como sucede en las fiestas de Valladolid de 1333.

   Efectivamente, usando como entorno las fiestas de una ciudad importante como Valladolid y ordenado el torneo en función de todas las reglas de caballería, la lid opuso, el día de Pascua florida, el rey y los caballeros por él armados a todos los demás caballeros, escuderos o hijosdalgo del reino. El terreno abierto que se extendía al sur de la ciudad allende la Puerta del Campo sirvió de liza y se montaron en él dos grandes tiendas. Según la más pura tradición caballeresca , el rey tomó parte en ella de incógnito.

   Queda claro que no se trataba de una fiesta netamente urbana, sino que tenía una intención como hemos dicho antes torneística para poner a prueba a los caballeros, que se entrenaran, hicieran alarde de sus capacidades y demostraran, aquellos que eran miembros de la Orden o aspiraban a serlo, que eran acreedores a ello.

      En esta Orden el rey decidió que ingresaran, aparte de sus hijos y hermanos a nobles enfrentados a sus hermanos más poderosos, es decir, a los segundos y terceros hermanos, que no pillaban nada, pues todo se lo que daba el mayor, lo cual acaba siendo fuente habitual de las disputas contra el gobierno real. En línea con su antepasado Alfonso X, Alfonso XI, teniéndolos como aliados, lo que pretendía era reforzar el poder del monarca los caballeros calatravos y muy posiblemente atrajese a Villarreal, prosiguiendo la política de repoblación del rey Sabio, a varios caballeros de la Banda.

   “Llamabanse Cavalleros de la Banda, porque trayan sobre si una correa colorada, ancha de tres dedos, la qual a manera de estola la echavan sobre el onvro izquierdo, y la añudavan so el braço derecho. No podia dar la vanda sino solo el Rey, ni podia ninguno recivirla, sino fuese hijo del algun Cavallero, o hijo de algun notable hidalgo y q̃ por lo menos uviesse en la corte x. años rendido, o al Rey en las guerras de Moros servido...”

   Como se ha insinuado antes, tenían vetada la entrada en la Orden los hijos primogénitos de los caballeros por ser los mayorazgos, de modo que quienes tenían acceso era los segundos y terceros que no heredaban patrimonio, dado que la intención del rey era dar importancia a los hijosdalgo de la corte que de bien poco patrimonio o ninguno gozaban.

   El día en que estos individuos recibían la Banda, es decir, el del ingreso en la Orden, hacían al rey pleito homenaje de guardar la regla de la Orden, cumpliendo con los artículos del Libro de la Banda, el cual dotaba a la nueva orden de su propia teología política y su dispositivo ético. La Banda se concebía como una extensión del cuerpo del rey, en la que se ingresaba a través del vínculo feudal del vasallaje y no a través de una investidura caballeresca, ampliando poco a poco su base.

   El incumplimiento de estas normas recibía el correspondiente castigo y al no ser un juramento religioso no les suponía un pecado que limpiar con penitencias.

   Tenían una serie de reglas de inexcusable cumplimiento, como por ejemplo

- debían acudir a cualquier llamado del rey durante diez años en su casa o en defensa del estado cada vez que este lo requiriera y caso de no cumplir, se le privaría de su patrimonio y sería desterrado,

- debía el caballero de esta Orden ser siempre sincero con el rey y con el estado, mantener su fidelidad a ambos,

- debía denunciar cuanto en contra del rey y del estado escuchase y caso de no hacerlo sería echado de la corte a perpetuidad y, desde luego, privado de la Banda y sus privilegios,

- debían los miembros ser parco en palabras, huir de la mentira como de la peste y caso de ser pillado en alguna, sería privado durante un mes de su espada,

- debían procurarse la compañía de hombres sabios y de hombres versados en el arte de la guerra y huir de la compañía de mercaderes, plebe, rústicos... y caso de ser visto en compañía de estos, sería reprendidos por su maestre y un mes de reclusión domiciliaria,

- ser fieles a su palabra y a sus amigos,

- debía el caballero de la Orden contar en su domicilio tanto con buenas armas -espadas y lanzas principalmente- como con buenos caballos y si se probase que no se cumplía a rajatabla con el mantenimiento de armas y caballos, eran reprendidos y perdiendo durante un mes el nombre de caballero de la Banda y siendo llamado escudero,

- debían circular a caballo y de ninguna manera en mula, portar la Banda, entrar en palacio con la espada, comer siempre acompañado,

- nunca debían quejarse de las heridas ni vanagloriarse de sus hazañas, siendo reprendido caso de hacerlo por el maestre y no visitado por los demás caballeros durante un mes,

- por supuesto estaba tajantemente prohibido el juego, empeñar las armas o las ropas con sus penas correspondientes...

   En fin, una serie de normas que quedaron recogidas en unos Estatutos.

   Se conservan tres relaciones de miembros de la Orden de la Banda. La primera es de alrededor de 1332; la segunda es unos años posterior, puede que de 1348. La tercera la ofrece fray Antonio de Guevara en sus Epístolas familiares, pero no es muy fiable, como todo lo que en general salió de las manos del obispo de Mondoñedo, pero es la única que he encontrado.

   Los infantes Pedro, Enrique y Tello                                                               Don Fernando Alfonso

   Carlos de Guevara,                               Don Juan el Bueno,                          Alvar García de Albornoz,  

   Garcí Joffe Tenoria,                             Lope Díaz de Almazán,                    Diego García de Toledo,

   Fernán Pérez Ponce,                            Gonzalo Ruiz de la Vega,                Fernán Enríquez,

   Garcilaso de la Vega,                            Pero Fernández,                               Garcí Fernández Tello,

   Juan Estévanez,                                    Juan Alfonso de ¿Cariello?,            Martí Alfonso de Córdova,

   Juan Alfonso Benavides,                     Garcí Gutiérrez de Gajalba,            Fernán García Duque

   Diego Fernández de Castriello,          Pedro González de Agüero,            Ýñigo López de Horozco,

   Juan Fernández de Bahamonde,       Gutierre Fernández de Toledo,     Alfonso Fernández Alcayde,

   Pero Ruiz de Villegas,                          Ruy Ramírez de Guzmán,               Enrique Enríquez, el Mozo

   Ruy González de Castañeda               Juan González de Bazán                  Suero Pérez de Quiñones

   Sancho Martínez de Leyva                  Fernán Carriello                               Pero Trillo

   Perálbarez Osorio                                 Gonzalo Mexía                                  Pero López de Padilla

   Juan de Rojas                                        Juan Rodríguez de Villegas            Don Juan Núñez   

   Mendoro Drigues de Viesma              Alfonso Fernández Coronel           Juan de Cerejuela

   Fernán Pérez Puertocarrero               Orejón de Liébana                           Gómez Capiello

   Juan Rodríguez de Cisneros               Juan Tenorio                                     Juan Fernández del Gadillo

   Don Gil de Quintana                            Beltrán de Guevara                          Diego Pérez Sarmiento

   Ombrete de Torellas                            Juan Fernández Coronel                 Alfonso Tenorio

   Ninguna de ellas expone el elenco completo sino principalmente a los nobles de Castilla; pues a forma de apaciguar la guerra de bandos en las provincias vascas muchos nobles recibieron la Banda en Guipúzcoa y Vizcaya entre los años 1332 y 1333.

   Sobre esta lista, con algunos nombres más, existe un libro titulado Caballeros iluminados de la Real Orden de la Banda, realizado por Ángel M. García A. en 2021 que presenta los escudo de cada uno de ellos y unas breves notas.

      Durante el reinado de Pedro I se estableció una peculiar relación entre la Orden de la Banda y el grupo de los donceles, es decir, los hijos de nobles que se criaban junto al príncipe recibiendo un encuadramiento militar. Este cuerpo militar, configurado en tiempos de Alfonso XI como contingente de caballería ligera, se consolida ahora como guardia personal del rey y cantera de la orden de la Banda.

      El rey Juan I emprendió un programa de oficialización de la Orden insertando una versión reducida del Libro de la Banda, llamado Segundo Ordenamiento en los cuadernos de Cortes compilados durante su reinado. La Orden adquiría entonces un valor paradigmático que podía inspirar otro tipo de ensayos religioso-caballerescos como la cofradía cacereña de Nuestra Señora del Salor, fundada por el rey Juan en 1383 imitando a la de la Banda.

   Durante el reinado de Juan II se acuñó hacia 1442 una nueva moneda de oro con la enseña de la Orden, dos dragantes opuestos con la banda dorada, la llamada por ello dobla de la banda.

  Episodios militares

   No he encontrado muchos episodios militares en los que se hallara esta Orden. Los hallado es:

1- Batalla del Saldado: el treinta de octubre de 1340, los caballeros de esta Orden se hallaron en esta batalla, teniendo un papel destacado. En dicha batalla, portaba el estandarte de la Orden el alférez mayor Pedro Ruiz Carrillo y  junto a los caballeros  tomaron parte en la contundente carga de caballería pesada que destrozó las líneas del campamento de los benimerines y de las tropas granadinas que les apoyaban. Los ejércitos estaban formados por unos sesenta y seis mil hombres el musulmán entre benimerines y nazaríes. Las huestes cristianas sumaban alrededor de veintidós mil hombres, entre las tropas reales, tropas portuguesas, de las órdenes militares y de las milicias concejiles y episcopales.

2- Asedio de Algeciras: Entre 1342 y 1344, se hallaron los caballeros de la Banda en el sitio y asedio puesto a la ciudad de Algeciras, una de las campañas militares más duras de la Reconquista, donde los caballeros de la Orden competían por realizar las gestas más arriesgadas, aunque no solo ellos, pues se sabe de algunos que no eran miembros de la Orden pero que por su notable valentía, arrojo y tenacidad fueron premiados con ser investidos caballeros de la misma, como fue el caso de ubetense Íñigo López de Orozco, quien estaba al cargo de abrir trincheras y fosos para la protección del campamento,

   “...los trabajos en tanto iban progresando; pero con el temor que el sitio se prolongase mucho tiempo, abriéronse nuevas trincheras y fosos para fortalecer el campamento bajo la dirección de Íñigo López de Orozco.”

hallándose luego al mando una gran bastida de madera frente a la Puerta del Fonsario, que aunque fue destruida en una salida de los defensores de la plaza, fue nuevamente construida, pudiendo continuar asediando y disparando contra la puerta sin cejar.

   En el Poema de Alfonso Onceno, se identificaba a los moros con un dragón

VII- La Batalla del Estrecho

Estrofa 1569

(Arenga del rey castellano)

“Non ayades que temer

destos moros, que son pocos:

Convusco cuido vencer

aqueste dragón de Marruecos.

 

Aqueste sera su fin;

Dios nos querrá ayudar

que el rey banamarin

nos non podrá escapar...”

y le da a la Orden un papel muy principal. Sobre esto el poema tiene varias estrofas:

II- Mayoría del rey

Estrofas 279 y 280

(Alabanza de Alfonso XI)

coraçón de gran poder

contra los sus omezieros;

fizo la Vanda traer

a todos sus caballeros

 

e dobloles las quantías

por la Vanda más valer:

todas estas cortesías

el buen rey mandó fazer. 

VI- La Batalla del Estrecho

Estrofa 1011

(Alfonso XI lanza un llamamiento a la cristiandad)

Con él muchos caballeros

que le fagan omenaje

los de la Banda, braceros

homnes de muy gran linaje

Estrofa 1434 

(El ejército cristiano marcha sobre Tarifa. Arenga de sus reyes)

En esta lid entraré

como siempre fablaran,

los de la Vada veré

como me aguardarán

Estrofas 1559 y 1560


(Arenga del rey castellano)

“Ya el día mucho anda:

¡esforzar la Cristiandad!

Caballeros de la Vanda:

¡hoy veré vuestra bondad!

 

¡Esforçar, non temer cosa

en ferir de la espada,

que la Vanda muy fermosa

oy sea por vos onrada!

VII- Batalla del Salado 

Estrofa 1675

(Entra en combate Alfonso XI contra el infante Audalla)

Con gran braveça entera

los de la Vanda llamó

salió de la costanera

la delantera tomó

VIII- Cerco de Algeciras

Estrofa 2332

(Se envía una flota en ayuda de Algeciras)

Cavalleros de la Vanda.

El rey les dio conplimiento,

assaz de mucha vianda

e fízoles libramiento.

   3- Batalla de Aljubarrota: El catorce de agosto de 1385, se enfrentan en la localidad de Aljubarrota los ejércitos castellano y portugués, batalla en la que nuestra Orden, a pesar de combatir con denuedo, sufrió, junto al ejército castellano una durísima derrota.

   Efectivamente, en la batalla su pendón junto con el pendón real y el alférez Lope de Ayala fue hecho prisionero junto a otros miembros de la Orden y del ejército, amén de los que cayeron muertos, lo que la dejó muy mermada de miembros, obligando a que Juan I se viera precisado a conceder la divisa, la Banda, a las mujeres de Palencia, pues al no hallarse los hombres en la plaza por estar fuera sirviendo al rey, estas hicieron en 1837 una férrea defensa de la plaza frente a las tropas de Juan de Gante,  duque de Láncaster, en su campaña para reclamar el trono de Castilla, saliendo incluso a combatir a los ingleses en campo abierto y ponerlos en fuga.

   Desde entonces, obtuvieron de Juan I el privilegio y derecho a llevar la banda dorada y lucir los colores oro y gules en sus ropas y tocados

«...como las traen los caballeros de la Banda, pues ellas suplieron el oficio de ellos» 

   Con la adopción de esta medida, se forzaban los estatutos acentuando la trasformación de la antigua orden monárquica en una pseudo orden clientelar adaptada a las necesidades regias, como señala Boulton.

Recreación del rey Juan II con las insignias de la orden de la Banda

Epílogo: Enrique IV y los Reyes Católicos

   En el siglo XV la Orden de la Banda entró en decadencia, considerándosela extinta hacia 1474.

   Hechos como el haber perdido la función política para la que fue creada, es decir, unir a la levantisca nobleza castellana bajo su autoridad real y apaciguar las facciones internas y la centralización del poder real llevado a cabo por los últimos Trastámara, llegando un punto en que unido a su pérdida de prestigio al aceptar entre sus miembros a caballeros pobres y de bajo rango, acabó disolviéndose y cayendo en el olvido y desapareciendo.

Soldado Malagueño

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ORDEN DEL LEBREL BLANCO


   Esta Orden del Lebrel Blanco, más que Orden militar fue de caballería, cortesana, fue fundada en el año 1391. La creó el rey de Navarra Carlos III de Evreux, imitando casi plenamente en estatutos y demás, a diversas Órdenes francesas. De carácter puramente honorífico para sus miembros, también fue titulada como de la Bonne Foi (Buena Fé), aunque hay quien afirma que fueron dos Órdenes diferentes. Su desaparición ocurre en el año 1425 coincidiendo con la muerte de su fundador.

   Pese a su carácter primordialmente honorifico, en el año 1393, cincuenta y seis caballeros de la Orden del Lebrel Blanco, fueron enviados por el monarca navarro Carlos III el Noble a la villa Cherburgo, para recuperarla primero y organizar su defensa después. Todo ello tuvo como conclusión la devolución de Cherburgo por parte del rey de Inglaterra a Navarra, en el año siguiente, encargándose en noviembre de 1403 de su gobierno Leonel, hijo natural de Carlos II de Navarra y primer vizconde de Muruzábal, aunque para noviembre de 1404 ya estaba de regreso en Navarra.

   Añadir, que cuando se creó la Orden, Leonel de Navarra y Lizaso fue uno de los primeros caballeros nombrados.

   La plaza había formado parte de la dote de la princesa Jeanne de Francia (hija del rey de Francia Jean II "le Bon") al casar con Carlos II de Navarra en 1353 y constituía la baza bélica de primer orden que necesitaban los ingleses en sus luchas contra Francia (Guerra de los Cien Años).

   Como consecuencia de que unos corsarios berberiscos procedentes de la plaza de Bujía habían atacado y saqueado la plaza valenciana de Torreblanca, Martin I de Aragón realizó dos llamamientos de cruzada contra los musulmanes del norte de África. El primero tuvo lugar ese 1397, pero que debido a que se desató una fuerte tormenta hubo que posponerlo, pasando a tener lugar en agosto de 1398, que se saldó con el castigo a la plaza de Tedeliz 1397.

   Nuevamente organizó Martín una nueva expedición o cruzada, ocurriendo esta lugar en el año 1399 y para llevarlo a cabo solicitó ayuda a Carlos III de Navarra. Éste envió a unos cuantos caballeros de la Orden del Lebrel Blanco, comandados por Leonel de Navarra y Lizaso, el cual, aparte de comandar la expedición, portó un estandarte de gules con un lebrel de oro a ambos lados. El que el color del lebrel fuera de oro y no de plata, era debido a un privilegio que poseían solo aquellos miembros legítimos de la familia real de Navarra.

   La expedición terminó en fracasó, pues los piratas berberiscos, que contaron con la inestimable ayuda de la Republica de Génova debido a la enemistad existente entre esta república y Aragón, desbarataron cuantos intentos hicieron los aragoneses por poner fin a la actividad pirática berberisca.  

   Al no conseguirse los objetivos propuestos, la expedición tuvo que regresar a Aragón, regresando Leonel a Navarra en 1401.

   Entre 1403 y 1405, caballeros de esta misma Orden acompañaron al rey de Navarra durante unos viajes que sirvieron para gestionar la cesión del castillo y de la villa de Cherburgo, junto a los condados de Champagne y Evreux al rey de Francia, a cambio de una cuantiosa cantidad de dinero, junto al ducado de Nemours.

   El primer príncipe de Viana y legítimo heredero al trono de Navarra, Carlos de Trastámara y Evreux, fue miembro de la Orden a la temprana edad de los dos años. Ya siendo adulto, en una de las innumerables divisas personales, que creó o mandó crear, hizo una complicada y de carácter paraheráldico ella, aparecía un lebrel blanco, junto a unas hojas con fruto del castaño, además del trifolio o tripe lazo junto a la letra K (Karolus)

   No obstante esto, la divisa de la Orden era un lebrel blanco, el animal emblemático de los Evreux.

   Entre las banderas del príncipe, por ejemplo, junto a una de Aragón, otra de Sicilia y otra de Navarra, se inventarió un

   “...standard vermell de tafata ab la divisa del lebrer ab un titol que li parteix de la pesa d’argent ab letres gotiques negres qui diu “qui se humiliat exaltabitur” ab franges e cordons de les colors...”

   Lo que en castellano quiere decir

   "Estandarte rojo de tafetán con la divisa del lebrel, con un rótulo que le sale de la pieza de plata con letras góticas negras que dice «qui se humiliat exaltabitur» [el que se humilla será exaltado], con flecos y cordones de los colores...”

   Los caballeros portaban un manto largo y los collares de la Orden eran tanto de oro como de plata, resaltando unas hojas de castaño en su encadenado, de donde colgaba indistintamente en todos ellos un lebrel blanco. El estandarte de la misma era el referido lebrel blanco sobre fondo rojo, precisamente el color de Navarra.

   En 1399, Leonel, hijo bastardo de Carlos II, había llevado a la cruzada un estandarte similar, “...d’argent un grant lebrer de nuestra orden en el dicto estandart de cada part el dicto lebrer...”

   Se dice el libro El Enigma Sagrado, aunque no está claro y puede que sea más leyenda que realidad, que Renato de Anjou fue miembro de la orden del Lebrel Blanco antes de pertenecer a la del Priorato de Sion.

   La Orden del Lebrel Blanco debió de tener vida efímera, pues ya no hay noticias de ella desde 1399, cuando se hace un estandarte con el lebrel de la orden para Leonel de Navarra para enarbolarlo durante su participación en la expedición de MartI de Aragón contra los berberisco.

   Posteriormente, han tomado el nombre de esta orden medieval diversas entidades, como la compañía de teatro el Lebrel Blanco dirigida por Valentín Redín, que funcionó en Navarra en los años 1970 y que creó el certamen dramático del mismo nombre en 1976, o la antigua Fundación Lebrel Blanco cuyo objeto era el estudio de la historia medieval del reino de Navarra.

Soldado Español

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19/09/26

ORDEN DE SANTA MARÍA DE ESPAÑA O DE LA ESTRELLA

   La Orden de Santa María de España, también conocida como la Orden de la Estrella, fue una orden militar española de carácter naval creada por iniciativa de Alfonso X el Sabio, rey de León y Castilla, quien puso la casa matriz en la ciudad y puerto de Cartagena.

Historia

Antecedentes

   Continuador de la política marinera y de miras sobre la costa norteafricana iniciada por Fernando III,    Alfonso X procuró desde el mismo inicio de su reinado fortalecer ambas, poniendo especial interés en las plazas y puertos de Cartagena y Alicante -a los que concedió una serie de privilegios-, desde donde proceder a las labores de defensa de las costas castellanas y conquistas, en la medida de lo posible de plazas norteafricanas consideradas como potencialmente peligrosas, como la ocupación de Tagunt -¿Tánger?- y la conquista de Salé en los años finales de la década de 1250.

   Una vez asegurada la tranquilidad en Castilla y León y conquistado definitivamente el reino de Murcia, se pasó a las labores de repoblación y repartimiento de aquellas comarcas, a la vez que se acometían proyectos para asegurar las costas contra las incursiones de piratas, tanto  berberiscos como nazaríes, dedicadas al saqueo y la captura de esclavos y el serio perjuicio que ocasionaba al tráfico comercial marítimo cristiano.

   Estas circunstancias, que se veían agravadas por lo poco pobladas que estaban aquellas costas y a la ayuda que los piratas recibían de la población mudéjar que residía en Murcia, obligaban a desarrollar soluciones expeditivas, las cuales pasaban con la renuncia a sus planes norteafricanos y con el empleo de las Órdenes militares para la vigilancia del territorio y habiendo visto que estas habían sido realmente eficaces en su cometido, decidió crear una específica para la vigilancia y control de las costas y siendo consciente del potencial que suponía el puerto de Cartagena, decidió la creación de una Orden cuya basa estuviera en esa ciudad. Es decir, una Orden militar marítima, con toda la parafernalia propia de los ideales caballeresco, de la guerra, de la religión... normales a toda Orden militar que se preciara de tal.

   La Orden

   Las fuentes hablan de que la orden fue creada alrededor del año 1270 por el rey Alfonso X para la defensa naval de la Corona de Castilla, siendo algunas de ellas más precisas al indicar que para el dieciséis de noviembre de 1272 ya se hallaba operativa, siendo el infante Sancho, futuro Sancho IV

“...alferez de Santa Maria et almirant della su confraria deEspanna...”

   Estaba instituida al modo de la Orden de Calatrava, y entre sus miembros había tanto caballeros como clérigos y freires laicos y desde 1273, se integró por deseo del rey en el orden del Císter, siendo aprobada la solicitud y quedando como filial de la abadía francesa de Gran Selva, ubicada en Bouillac, Gascuña.

   En 1275 se produjeron dos innovaciones.

   La primera fue que tras el fallecimiento del infante Fernando, pasó el infante Sancho a ser el heredero del trono, dejando por tanto la jefatura de la Orden, siendo nombrado para ella Pedro Núñez, quien a partir de entonces será llamado Maestre, como en las demás Órdenes, nada de alférez ni almirante.

   La segunda fue la concesión por parte del Abad de Gran Selva (convento perteneciente al Císter) para que los miembros del Convento de Cartagena pudieran elegir directamente al Prior de la Orden de Santa María, aunque se reservaba el derecho de su confirmación.

   El Códice de Florencia de las Cantigas de Santa María contiene una cantiga dedicada a esta orden cartagenera. Lamentablemente, de los cuatro libros conservados de las cantigas, el de Florencia es el único que tiene las líneas de pentagramas vacías, por lo que la música de esta cantiga no se conserva.

   Dicha cántiga (la 78) reza así:

                        Original                                                           Castellano moderno

        

Sede conventual

   En Cartagena se encontraba la sede matriz de la orden, en un convento cisterciense que fue mandado construir por el rey y en el que expresó su deseo de ser enterrado a su muerte. La orden fue puesta bajo la advocación de la Virgen del Rosell, talla medieval que se encuentra en Cartagena.

   Algunos historiadores opinan que la Catedral de Cartagena es en realidad el templo de este convento.

   De esta sede dependían tres más repartidas por la costa castellanoleonesa: San Sebastián, La Coruña y El Puerto de Santa María. Posteriormente, la orden poseyó por donación real castillos como los de Alcalá de los Gazules, Berroquejo (Jerez de la Frontera), La Concepción (Cartagena), Oropesa, San Marcos (El Puerto de Santa María) y Torrestrella (Medina Sidonia) y la alquería de Faraya (Alcalá de los Gazules)

   En el campo económico nos encontramos con dos privilegios concedidos en las Cortes de Zamora, en junio de 1274 que les permitían unos ingresos más que suficientes que garantizaban a la Orden saneados ingresos, siendo los mayores recursos los obtenidos por su actividad ganadera.

Fin de la Orden

   La Orden, que se sepa, solo estuvo presente en dos acciones militares: en la campaña emprendida contra Granada asediando por mar y tierra la plaza de Algeciras entre 1278 y 1279 y en la batalla de Moclín, resultando las dos en desastre, que a la postre supusieron la extinción de la Orden y el pase de los caballeros que quedaron a la Orden de Santiago.

- Algeciras:

   En plena campaña contra el reino nazarita, el seis de agosto de 1278 iniciaron los castellanoleoneses el bloqueo marítimo de la plaza de Algeciras, continuado el siguiente veintisiete de febrero de 1279 con el terrestre. La plaza estaba defendida por el marroquí Abú Yacub, aliado del rey de Granada.

   Por lo que al marítimo se refiere, contaba la flota castellanoleonesa con una flota compuesta por ochenta navíos, veinticuatro galeras, galeotas, leños y otros navíos de menor calado.

   Pero las circunstancias no fueron en absoluto favorables para los cristianos, pues los problemas, y graves, no tardaron en aparecer. Esto nos lo cuenta un cronista de la siguiente manera:

   “...los de la flota avian estado en la guarda en la guarda de la mar todo el invierno, e non les avian fecho sus pagas como devian, nin avian avido ningund refrecamiento de vestidos, nin de viandas , así commo lo avian menester, é el Rey les envió muy pequeño acorro de las pagas que les devian , por esto los omes de la flota adolescieron de muy grandes do- lencias. Ca á muchos dellos, estando en las galeas é non aviendo las viandas, cayeronseles los dientes e ovieron otras muchas dolencias porque oviesen a salir de la mar e desamparar las galeas é estavan todas las gentes dellas en casas é en chozas que tenian fechas en aquel lugar do fué poblada despues Algecira la nueva. É otrosí esta- van muchas destas gentes dolientes en la isla de la mar que es cerca de Algecira, e todas las galeas e las naves desamparadas, que non avia en ellas gentes, sinon muy pocas en cada una, e estos dolientes e lacerados.”

   Conocida esta situación de desabastecimiento y desánimo entre las tropas cristianas, por Abú Yacub no perdió el tiempo, pasando rápidamente a la ofensiva lanzando un ataque que pilló desprevenidos a los barcos y sus hombres, aniquilándola de forma contundente, siendo de tal magnitud la derrota, que al saberlo los soldados que por tierra asediaban Algeciras, levantaron el campo y huyeron.

   Esta derrota supuso la pérdida durante bastante tiempo de la capacidad naval castellanoleonesa y para reforzar la frontera que se consideraba más sensible, se hicieron ciertas donaciones a las Órdenes militares de Alcántara, Calatrava y Santa María de España, recibiendo esta última el diez de diciembre de 1279 Medina Sidonia y el castillo de Alcalá de los Gazules y el siguiente día veintinueve la alquería de Faraya, en Alcalá de los Gazules.

   Al recibir Medina Sidonia, La Orden pasaba a tener en ella el “...Convento mayor que esta Orden ha de tener en esta ffrontera del Regno de Sevilla...”, lo que suponía que la Orden pasaba a ser operativa solo en tierra, abandonando su aspecto marinero.

- Moclín:

   Según cuentan las crónicas, parece ser que debido a una imprudencia por parte del Maestre de Santiago Gonzalo Ruiz Girón, los castellanoleoneses sufrieron otra severa derrota frente a los granadinos.

   Efectivamente, el día 23 de junio de 1280 tuvo lugar la batalla de Moclín, en la que las tropas castellanas, compuestas principalmente por miembros de la Orden de Santiago comandadas por el maestre Gonzalo Ruiz Girón y el infante Sancho el Bravo, fueron derrotadas por las tropas musulmanas del rey Muhammad II de Granada.

   “É llegaron á un castillo de moros que dicen Moclin , que es á dos leguas de Alcalá, é tornáronse los herveros, puestos en salvo, al real; é á ellos que se tornaban ya, parescieron cerca del castillo de Moclin cient caballeros de moros, é desque los vido este maestre don Gonzalo Ruiz Giron, commo era ome de grand corazon, non atendió ninguno de los otros, ni áun á la su gente mesma, é fuéselos acometer con muy poca gente, é los moros, desque los vieron , comenzaron de fuir, é leváronle á una celada en que estavan dos mill caballeros de moros. É desque fué descubierta la celada, acogieron en pos dellos, é diéronle feridas á este Gonzalo Ruiz , de que murió despues, é fueron en pos de la otra gente, é llegaron cerca de las tiendas del real, é mataron ese dia entre caballeros é omes de pié dos mill é ochocientos, é murieron y todos los más de los frailes de la órden de Santiago, é cativaron y caballeros é otros muchos”

   Para evitar que la Orden de Santiago se extinguiera por la pérdida de sus miembros en Moclín, Alfonso X el Sabio integró en ella a los miembros de la Orden de Santa María, y nombró al maestre de esta última, Pedro Núñez, maestre de la Orden de Santiago, provocando con ello la posterior desaparición de la Orden de Santa María de España o de la Estrella.

   Para el veinticuatro de abril de 1281 ya se había realizado la transmisión de gente, posesiones, documentación... de una Orden a la otra, pues de esta fecha es un privilegio rodado del rey Alfonso mediante el cual concedía al maestre Pedro Unñez y a la Orden de Santiago la villa de Cieza y su castillo.

Distintivo, sellos y vestimenta

   Distintivo:

   El distintivo de la Orden fue confeccionado en fecha indeterminada, aunque, al parecer, no inmediata, siendo una de las manifestaciones externas de la Orden y es la imagen sedente de Santa María sosteniendo en su brazo izquierdo al Niño y un ramo de flores en su mano derecha. Todo dentro de una estrella de ocho puntas y en su orla la leyenda: CAPITULI: ORDIS: MILICIE: SCE: MARIE: DE: CARTAGENIA.  

   En la cántiga 325, en la que se narra la liberación de una muchacha por parte de la Virgen, en su advocación de Tudía, se hace una referencia a la Virgen de la Estrella

Como Santa María de Tudía sacou ũa manceba de cativo.

Con dereit' a Virgen santa

há nome Strela do Día,

ca assí pelo mar grande

come pela térra guía.

   Sellos:

   Por lo que a los sellos se refiere, se conocen dos: el del Mestre y el del Capitular de Cartagena.

   El sello del maestre, también con la estrella como blasón, constaba de un círculo acuartelado con castillos y leones contrapuestos indicativo de la realeza de la institución y en la orla la leyenda:

MAGISTRI: ORDINIS: SCE: MARIE: HISPANIE 

   Así mismo, la Sala Capitular de Cartagena contaba con sello propio, en el que en el interior de la estrella aparece el escudo del reino rodeado de la leyenda:

CAPITULI : ORDIS : MILICIE : SCE : MARIE : DE : CARTAGENIA 

   Vestimenta:

   La capa era uno de los componentes de la manifestación externa de los monjes cistercienses y, así, en los estatutos de la Orden de Santa María se disponía que los caballeros podían llevar capas de seda en los actos litúrgicos y en las fiestas mayores y solemnidades, tanto religiosas como laicas. En las ilustraciones que nos han llegado de la Cantiga 78 podemos colegir que los caballeros de la Orden portaban como hábito una larga túnica oscura con mangas y encima una capa de color rojizo de seda con la estrella con la Virgen dentro, concretamente en las viñetas tres, cinco y seis.

   El tocado era uno de sus elementos importantes, pues éste indicaba la posición social de quien lo llevaba. En las ilustraciones de la Cantiga 78 observamos que los caballeros de la orden llevaban un amplio copete del que sobresalía el pelo por detrás hasta la camisa.

Refundación moderna

   El trece de agosto de 2008 se constituyó en escritura pública el Capítulo General de Cartagena de esta orden que se considera heredera de la antigua Orden de Santa María de España, con el objetivo de promocionar el culto a la Virgen del Rosell, también llamada Santa María de España, patrona canónica de Cartagena, y difundir el patrimonio histórico, religioso y naval de la ciudad a la vez que recordar y evitar que caiga en el olvido una institución que, aunque de efímera vida, formó parte de la ciudad y puerto de Cartagena.

   La actual Orden tiene su sede en la Torre del Homenaje del Castillo de la Concepción, en Cartagena, donde la entidad realiza actos de representación y difusión cultural y las ceremonias y actos religiosos los suelen celebrar en la iglesia castrense de Santo Domingo: eucaristías solemnes, ceremonias de nombramiento de Caballeros de Gracia y de Justicia....

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