El Centenar de la Ploma tiene su origen, probablemente, en los tiempos del rey Jaime I, cuando se creó una compañía de 100 ballesteros encargada de escoltar y proteger la Senyera de la Ciudad y Reino de Valencia. Se trataba de una milicia de cuerpo de ataque y de choque contra huestes enemigas del Reino de Valencia.
Este grupo militar de combate perfeccionó su formación con Don Pedro IV
de Aragón y II de Valencia el tres de junio de 1365, durante el asedio de
Murviedro, en plena guerra con Castilla. Parece que esta concesión fue una
compensación por los servicios prestados por la hueste o milicia urbana de
Valencia en esta guerra, pues hacía tiempo que la ciudad pedía la creación de
una milicia fija que se pudiese reunir con rapidez, contra la lentitud que
supone la convocatoria ciudadana de huestes.
Se denominó ‘Centenar del
Glorioso San Jorge’, por estar bajo la advocación de este santo.
Popularmente, ya eran conocidos como el ‘Centenar de la Ploma’ (pluma),
por la característica pluma que llevaban los ballesteros en el birrete. Con
este nombre pasaron a la historia.
En 1470, el Rey Juan II amplió el privilegio otorgado al Centenar de la
Ploma concediendo un sueldo a sus miembros y la facultad de portar todo tipo de
armas. Sin embargo, después de la batalla de Almansa sufrió un duro golpe, con
la abolición de los fueros y privilegios, pasando a la clandestinidad. Siglos
después el Centenar de la Ploma sigue más vivo que nunca y forma parte de uno
de los capítulos más brillantes de la historia de Valencia.
Organización de la milicia
La estructura inicial de la
compañía militar principal del Centenar de la Ploma estaba formado por 100
ballesteros, divididos en dehenes (10), cada una mandada por un capità de
dehena. El capitán de la compañía era, oficialmente, el Justicia Criminal de Valencia,
que era el cargo municipal encargado de llevar la Senyera en la batalla y en
los desfiles. La composición social del Centenar era plural y estaba
establecida en 10 hòmens de paratge (nobles), 30 de la mà major (alto estrato
social), 30 de la mà mitjana (estrato social medio) y 30 de la mà menor
(estrato social bajo), según la división social urbana, establecida por
Francesc Eiximenis, fraile franciscano nacido en Gerona, en 1340 y que murió en
Perpiñán, en 1409, catalán que escribió en la bella lengua valenciana, profesó
en el convento de franciscanos de su ciudad natal (1352) y estudió teología en
Valencia, Colonia, París y Oxford; volvió a Cataluña (1371) y residió en
Valencia más de 20 años. Participó en la resolución de los problemas sociales y
religiosos de su época.
Pues bien, la provisión de individuos para configurar esta milicia
estará al cargo de los Jurados y del Consejo General de la Ciudad, cuyos
miembros, antes de recibir el nombramiento, se someterán a una
"probanza" ante el gobernador. Una vez admitidos, acudirán a la Casa
de la Ballestería y en presencia de "los caps de dehena" recibirán
las insignias de San Jorge. Acto seguido, y ya investidos, según se desprende
del privilegio real, oirán la Santa Misa y antes de la lectura del Evangelio
realizarán el juramento bajo el que se comprometen públicamente a permanecer
fieles al Rey, a su servicio y al de la ciudad. Su uniforme será una dalmática
de lienzo blanco, con la cruz roja de San Jorge al pecho y espalda, y un casco
con una pluma de garza, detalle este de dónde le viene el nombre de "la
ploma". La milicia tendrá su casa en la ciudad, que se construirá cerca de
la que se llama calle de las Barcas.
Fue el 23 de julio de 1376, cuando se amplió la milicia con 100 hombres
a caballo, distinta de la de los ballesteros, pero también con la función de
proteger el estandarte real, y que fue creada en las Cortes Generales de
Monzón, por el mismo Pedro el Ceremonioso, a pesar de que las ordenaciones no
se elaboraran hasta 1391 durante el reinado de Juan el Cazador, este nuevo
cuerpo de combate de 100 hombres estaba distribuido por 70 hombres a caballo
armados y 30 jinetes con armas ligeras. Queda estructurado el Centenar en 3
cuerpos de ejército, 100 caballeros, 100 ballesteros y 100 arcabuceros. La
compañía de ballesteros es la que suele rendir siempre los máximos honores,
esta Compañía introducirá también 50 jinetes con ballesta ligera y quedará
definitivamente formada por 50 caballeros-ballesteros y 50 ballesteros de a
pie, con ballestas más pesadas y así queda escrito en los anales de nuestra
historia.
El rey Juan II de Aragón en 1470, amplió el privilegio otorgado al
Centenar de la Ploma concediendo un sueldo a sus miembros y la facultad de
poder portar todo tipo de armas, y en todo momento, aunque el arma
característica del Centenar es la ballesta, también solían estar equipados con
espada, daga, lanza o arcabuz. Las prácticas de tiro solían hacerlas en el Muro
de Quart junto a las torres.
La Solicitud de los cofrades ante
el rey Juan II:
1- Súplica de la confirmación y
exposición de los servicios prestados por el Centenar de la Ploma. El
privilegio a confirmar decía:
“Primerament,
Senyor, attenent que, per priviliegi otorgat al dit Centenar, per l’alt rei En
Pere, sots calendari de tres de juny any Mil CCC LXV, són atorgades al dit
Centenar certes gracies, indults e prerrogativas segons per la tenor d’aquell
appar”.
(Véase que no indica nada de la
creación o fundación, sino de la concesión de privilegios).
2- Solicitud de pena pecuniaria
contra el que hiciera oposición a los privilegios del Centenar.
3- Petición de un salario, de
tres sueldos y seis dineros, moneda valenciana.
4- Facultad de llevar toda clase
armas en todo momento y lugar.
El Rey Juan II aprobó y confirmó el 18 de julio de 1470 dichos
privilegios, ordenado respetarlo, bajo pena de 2000 florines de oro. El 28 de
octubre de 1479, Fernando el Católico confirmó también, de nuevo el mencionado
privilegio.[2]
Parece ser, a pesar de que la documentación conservada no lo explicita,
que la compañía renovaba cada dos o tres años a la mitad de sus miembros,
consiguiéndose así que siempre hubiese un 50% de ballesteros nuevos, y otro 50%
con experiencia.
Símbolos del Centenar de la Ploma
La bandera de San Jorge era la
enseña propia de la Compañía. Por emblema una ballesta encima de una cruz de
San Jorge, y debajo el lema de la compañía: «In te, Domine, speravi; non
confundar in aeternum»
El uniforme consistía en una
pieza de lienzo o tafetán blanco con cruz de San Jorge delante y detrás, por
encima de su ropa, al que añadirían una cota de malla. En el casco llevaban una
pluma de garza que daba nombre a la compañía.
La Cofradía de San Jorge
Seis años después de la creación del Centenar de la Ploma, algunos de
sus ya antiguos miembros solicitaron a Pedro el Ceremonioso la creación de una
Cofradía bajo la advocación de San Jorge, que fue concedida por privilegio el
10 de julio de 1371. Entre las funciones de la cofradía estaba la de velar
enfermos, acompañamiento de difuntos y cámara mortuoria, un encuentro anual de
la cofradía, y fiestas y banquetes por San Jorge.
La cofradía estaba formada por un máximo de 100 hombres y 150 mujeres.
En 1391 pidieron al rey Juan I y a la reina que se hicieran cofrades, y el rey
amplió el número de cofrades a 500 hombres y 600 mujeres, y les otorgó algunas
exacciones.
En la casa de la Cofradía de San Jorge, situada en el barrio de la
parroquia de San Martín, tuvo lugar en el otoño de 1519 la primera reunión de
los agermanados[3] en los primeros momentos de la revuelta de las Germanías.
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