Pese a su carácter primordialmente honorifico, en el año 1393, cincuenta
y seis caballeros de la Orden del Lebrel Blanco, fueron enviados por el monarca
navarro Carlos III el Noble a la villa Cherburgo, para recuperarla primero y
organizar su defensa después. Todo ello tuvo como conclusión la devolución de
Cherburgo por parte del rey de Inglaterra a Navarra, en el año siguiente,
encargándose en noviembre de 1403 de su gobierno Leonel, hijo natural de Carlos
II de Navarra y primer vizconde de Muruzábal, aunque para noviembre de 1404 ya
estaba de regreso en Navarra.
Añadir, que cuando se creó la Orden, Leonel de Navarra y Lizaso fue uno
de los primeros caballeros nombrados.
La plaza había formado parte de la dote de la princesa Jeanne de Francia
(hija del rey de Francia Jean II "le Bon") al casar con Carlos II de
Navarra en 1353 y constituía la baza bélica de primer orden que necesitaban los
ingleses en sus luchas contra Francia (Guerra de los Cien Años).
Como consecuencia de que unos corsarios berberiscos procedentes de la
plaza de Bujía habían atacado y saqueado la plaza valenciana de Torreblanca,
Martin I de Aragón realizó dos llamamientos de cruzada contra los musulmanes
del norte de África. El primero tuvo lugar ese 1397, pero que debido a que se
desató una fuerte tormenta hubo que posponerlo, pasando a tener lugar en agosto
de 1398, que se saldó con el castigo a la plaza de Tedeliz 1397.
Nuevamente organizó Martín una nueva expedición o cruzada, ocurriendo
esta lugar en el año 1399 y para llevarlo a cabo solicitó ayuda a Carlos III de
Navarra. Éste envió a unos cuantos caballeros de la Orden del Lebrel Blanco,
comandados por Leonel de Navarra y Lizaso, el cual, aparte de comandar la
expedición, portó un estandarte de gules con un lebrel de oro a ambos lados. El
que el color del lebrel fuera de oro y no de plata, era debido a un privilegio
que poseían solo aquellos miembros legítimos de la familia real de Navarra.
La expedición terminó en fracasó, pues los piratas berberiscos, que contaron
con la inestimable ayuda de la Republica de Génova debido a la enemistad
existente entre esta república y Aragón, desbarataron cuantos intentos hicieron
los aragoneses por poner fin a la actividad pirática berberisca.
Al no conseguirse los objetivos propuestos, la expedición tuvo que
regresar a Aragón, regresando Leonel a Navarra en 1401.
Entre 1403 y 1405, caballeros de esta misma Orden acompañaron al rey de
Navarra durante unos viajes que sirvieron para gestionar la cesión del castillo
y de la villa de Cherburgo, junto a los condados de Champagne y Evreux al rey
de Francia, a cambio de una cuantiosa cantidad de dinero, junto al ducado de
Nemours.
El primer príncipe de Viana y legítimo heredero al trono de Navarra,
Carlos de Trastámara y Evreux, fue miembro de la Orden a la temprana edad de
los dos años. Ya siendo adulto, en una de las innumerables divisas personales, que
creó o mandó crear, hizo una complicada y de carácter paraheráldico ella,
aparecía un lebrel blanco, junto a unas hojas con fruto del castaño, además del
trifolio o tripe lazo junto a la letra K (Karolus)
No obstante esto, la divisa de la Orden era un lebrel blanco, el animal
emblemático de los Evreux.
Entre las banderas del príncipe, por ejemplo, junto a una de Aragón,
otra de Sicilia y otra de Navarra, se inventarió un
“...standard vermell de tafata ab la divisa del lebrer ab un titol que
li parteix de la pesa d’argent ab letres gotiques negres qui diu “qui se
humiliat exaltabitur” ab franges e cordons de les colors...”
Lo que en castellano quiere decir
"Estandarte rojo de tafetán con la divisa del lebrel, con un
rótulo que le sale de la pieza de plata con letras góticas negras que dice «qui
se humiliat exaltabitur» [el que se humilla será exaltado], con flecos y
cordones de los colores...”
Los caballeros portaban un manto largo y los collares de la Orden eran
tanto de oro como de plata, resaltando unas hojas de castaño en su encadenado,
de donde colgaba indistintamente en todos ellos un lebrel blanco. El estandarte
de la misma era el referido lebrel blanco sobre fondo rojo, precisamente el color
de Navarra.
En 1399, Leonel, hijo bastardo de Carlos II, había llevado a la cruzada
un estandarte similar, “...d’argent un grant lebrer de nuestra orden en el
dicto estandart de cada part el dicto lebrer...”
Se dice el libro El Enigma Sagrado, aunque no está claro y puede
que sea más leyenda que realidad, que Renato de Anjou fue miembro de la orden
del Lebrel Blanco antes de pertenecer a la del Priorato de Sion.
La Orden del Lebrel Blanco debió de tener vida efímera, pues ya no hay
noticias de ella desde 1399, cuando se hace un estandarte con el lebrel de la orden
para Leonel de Navarra para enarbolarlo durante su participación en la
expedición de MartI de Aragón contra los berberisco.
Posteriormente, han tomado el nombre de esta orden medieval diversas
entidades, como la compañía de teatro el Lebrel Blanco dirigida por Valentín
Redín, que funcionó en Navarra en los años 1970 y que creó el certamen dramático
del mismo nombre en 1976, o la antigua Fundación Lebrel Blanco cuyo objeto era
el estudio de la historia medieval del reino de Navarra.
Soldado Español
Málaga - 2026


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