Al igual que los trabajos precedentes, este es un breve trabajo sobre una orden militar-religiosa que. No se trata, desde luego, de un estudio en profundidad, pues carezco de la información necesaria para ello. Es un artículo breve que intenta dar una idea general sobre esta Orden que es posible que alguno no conociera.
Escudo de la Orden
Como es bien sabido, las órdenes militares tuvieron un destacado
protagonismo en la expansión de los reinos cristianos de la Península Ibérica,
fundamentalmente a lo largo de los siglos XII y XIII.
Estas instituciones aunaban dos aspectos: por un lado se trataba de comunidades
religiosas sometidas a una regla y por el otro eran organizaciones militares con
el objetivo de defender la frontera y a la lucha guerrear constantemente contra
los musulmanes, manteniéndolos a raya y lo más alejados posible de los
territorios ganados por los cristianos.
Una de estas órdenes es la Orden de Monfragüe, también llamada en las
fuentes Orden de Monfrag, relacionada directamente
con la Orden de Santa María de Monte Gaudio, como ahora veremos.
Efectivamente, su historia está estrechamente vinculada a la evolución
de Monte Gaudio, una institución de origen aragonés fundada por Rodrigo Álvarez
de Sarria, y a las dificultades que experimentó esta orden durante las últimas
décadas del siglo XII.
Tuvo esta Orden importantes intereses en Aragón. El rey Alfonso II le
concedió diversos territorios, entre ellos Alfambra, Villel y Castellote. Sin
embargo, desde sus primeros años la orden tuvo problemas para consolidarse. En
1186 se planteó su incorporación al Temple y, finalmente, en 1188 quedó
vinculada al Hospital del Santo Redentor de Teruel.
La intención de incorporarla a la Orden del Temple en 1196, tuvo como
consecuencia la negativa de los monjes de esta Orden en Castilla a integrarse e
intentaron conservar una organización propia en torno al castillo de Monfragüe,
en el territorio del actual término municipal cacereño de Torrejón el Rubio.
Y de esta manera surgió una comunidad militar que durante
aproximadamente un cuarto de siglo mantuvo una existencia diferenciada antes de
quedar incorporada a la Orden de Calatrava en 1221.
Su corta existencia resulta especialmente interesante, porque permite
observar las relaciones entre las órdenes militares, la monarquía y la
aristocracia castellana, así como las dificultades que podía experimentar una
institución religiosa y militar cuando carecía de una base territorial
suficientemente sólida.
1. Los orígenes: Monte Gaudio y
Rodrigo Álvarez de Sarria
Para comprender el nacimiento de la Orden de Monfragüe, necesitamos
remontarnos a la Orden de Monte Gaudio o Montjoie. Su fundador fue Rodrigo
Álvarez de Sarria, noble gallego hijo del conde Álvaro Rodríguez de Sarria y relacionado
con el reino de León y Castilla y que ya contaba con experiencia en lo de las
órdenes militares, pues se había hallado en Tierra Santa, en las Cruzadas prestando
servicio a la corona portuguesa y donde hay quien opina que ingresó en la Orden
del Temple y que a su regreso fue fundador y primer maestre de esta nueva Orden.
Alan J. Forey (1) dedicó a
la historia de Monte Gaudio un estudio fundamental, publicado en Speculum
en 1971, en el que reconstruyó su evolución y sus sucesivas incorporaciones
institucionales. Así mismo, Joseph F.
O'Callaghan (2), estudió
la postura de los que caballeros intentaron conservar una existencia
independiente de la de Monte Gaudio en el castillo de Monfragüe.
2. El castillo de Monfragüe y el
nacimiento de la nueva comunidad
El castillo de Monfragüe (3) ocupaba
una posición estratégica en un territorio fronterizo. La situación militar de
Castilla en esta zona era sumamente delicada tras la derrota sufrida en Alarcos
en 1195, derrota que permitió a los almohades realizar una importante ofensiva
sobre el territorio castellano.
Plano del castillo de Monfragüe realizado por Gervasio Velo y
Nieto
En estas circunstancias, se hacía evidente que la presencia de una
comunidad militar en Monfragüe tenía una utilidad evidente para el reino. La
documentación usada informa que tras la ofensiva almohade de 1196, Alfonso VIII
habría favorecido la instalación en la zona de los miembros castellanos de
Monte Gaudio. La tradición historiográfica sitúa en torno a 1196 el
establecimiento de la nueva comunidad en el castillo.
El primer maestre relacionado con esta etapa fue Rodrigo González, que
aparece en la documentación como maestre de Monfrag y maestre de Montegaudio.
Esta doble denominación es significativa porque demuestra que la nueva
institución no surgió completamente desligada de Monte Gaudio, sino como
consecuencia de la fragmentación de aquella orden. La documentación conservada
permite identificar a Rodrigo González como principal dirigente de la comunidad
durante sus primeros años.
Uno de los testimonios más importantes es un privilegio de Alfonso VIII
de trece de enero de 1197, por el que concedió a Rodrigo González y a la orden
una renta anual de quince cahíces toledanos de sal procedentes de las salinas
de Talavera. El documento constituye una de las primeras pruebas documentales
claras de la existencia de la comunidad de Monfragüe. La referencia aparece en
la documentación recopilada por Rodríguez-Picavea Matilla.
La importancia de este Rodrigo González queda confirmada, así mismo, por
otros documentos, como por ejemplo:
- en 1206 Alfonso VIII le concedió, como
maestre de Monfragüe, diez yugadas de tierra en Magán.
- en 1210, el mismo rey realizó
una operación territorial con la orden, en la que participaron Rodrigo González
y el comendador Juan García.
Así pues, la documentación disponible nos muestra que la comunidad no se
limitaba a la fortaleza de Monfragüe, sino que disponía de propiedades y
derechos en diferentes lugares del reino.
3. Las propiedades y la relación
con Alfonso VIII
Parece claro, que la existencia de la Orden de Monfragüe dependió en
gran medida de la protección prestada por la monarquía castellana, siendo
Alfonso VIII su principal benefactor, quien le proporcionó los recursos
económicos y las propiedades necesarias como para permitirle a la comunidad su
mantenimiento.
Entre otras concesiones, la documentación a la que he podido acceder, me
informa que
- en 1197 se les concedió la
renta de la sal, es decir, de los ingresos obtenidos por la explotación y venta
de esta, de las salinas de Talavera
- en 1198 se les concede la
explotación y derechos de unas salinas en Salamanca,
- en 1206 se les concedió tierras
en Magán, provincia de Toledo, muy cerca de su capital,
- en 1210 y a cambio del castillo
de Segura de Toro, provincia de Cáceres, se les concedió propiedades agrícolas
y viñedos, así como un molino...
Se puede ver como a pequeños pasos se va haciendo la Orden de un
patrimonio, aunque pequeño si lo comparamos con los que ya disfrutaban otras
órdenes como las de Alcántara, Calatrava o la de Santiago.
Incorporación a la Orden de Calatrava
y el conflicto con ésta
La trayectoria de la orden cambió definitivamente durante el reinado de
Fernando III.
Efectivamente, dentro del contexto de reorganización de las órdenes
militares castellanas que se llevó a cabo en esa época, nuestra pequeña
comunidad de Monfragüe fue, de forma irremediable, incorporada a la Orden de
Calatrava.
En el año de 1215, los freires de Monfragüe solicitaron incorporarse a a
la Orden de Calatrava bajo la autoridad del maestre calatravo y bajo la
custodia del abad de Morimond, abadía cisterciense, situada en
Parnoy-en-Bassigny, en el departamento de Alto Marne, Francia.
La petición fue admitida en el marco de las instituciones cistercienses,
aunque la materialización efectiva de la entrega del castillo y de los bienes
no tuvo lugar hasta el veintitrés de mayo de 1221, cuando Fernando III cedió a la
orden calatravina el castillo de Monfragüe, así como todos los derechos
pertenecientes a la antigua orden.
Aunque parece que la cosa fue sencilla, la documentación demuestra que
dicha incorporación generó resistencia entre algunos freires de la comunidad
monfragüesa y la Orden de Calatrava, pues en 1225, a los cuatro años de haber
hecho entrega del castillo, vemos que el papa Honorio III tuvo que intervenir
para resolver los problemas creados por los miembros, llamémosles rebeldes.
El primero de marzo de aquel año de 1225, el papa encargó a tres
dignatarios eclesiásticos de la diócesis de Burgos que se hicieran cargo del
conflicto y le pusieran fin. Aunque la cosa no resultó tan fácil, pues todavía
en 1234, el Vaticano tuvo que volver a intervenir, esta vez de forma más
expeditiva, pues el papa Gregorio IX ordenó que los bienes que fueron de la
Orden de Monfragüe le fueran restituidos a los individuos de la antigua orden
que se opusieron a la integración en la de Calatrava.
Sea como fuere, el caso es que para mediados de siglo la Orden de
Monfragüe había dejado de existir y su incorporación, incluida las propiedades
y los privilegios de los antiguos freires, a la de Calatrava no tuvo vuelta
atrás.
5- Símbolos, vestimenta,
intervenciones militares y advocación mariana
Por todo lo que he podido leer, por lo que a los símbolos se refiere, el
más significativo es la cruz, que es precisamente la que encabeza este pequeño
artículo, que como se puede ver era de ocho puntas y dividida en dos colores,
gules y blanco, heredada de la Orden de Monte Gaudio.
Por lo que a la vestimenta se refiere, lo más significativo es que
siguiendo la regla del Císter era una túnica blanca que les llagaba hasta las
rodillas con la cruz en el pecho, que imagino que si entraban en campaña
cambiarían por un sobreveste, también blanco supongo, sobre la correspondiente
cota de malla... el que la tuviera.
Posible aspecto de un caballero de la Orden
En el aspecto militar, lo que he averiguado es que participaban
mayormente en la vigilancia de la frontera, sobre todo la ruta entre las plazas
de Plasencia y Trujillo, así como colaboraciones puntuales con las Órdenes de
Calatrava y Santiago y los Frates Trujillenses, y no parece que se hubiera
hallado en ninguna batalla de calado.
La advocación mariana a la que se acogía la Orden de Monte Gaudio era la
de Nuestra Señora de Montegaudio y que al crearse la nueva Orden de Monfragüe,
adquirió el nombre de Virgen de Monfragüe, la cual contó con una pequeña ermita
en el patio de armas del castillo de Monfragüe, en donde parece ser que fue
colocada la imagen de la Virgen original de Monte Gaudio.
Notas
(1) Alan John Forey es profesor
emérito de historia en la Universidad de Durham y una autoridad en la historia
de las órdenes militares de la Edad Media.
(2) Joseph F. O'Callaghan fue un destacado
historiador estadounidense, profesor de
historia medieval europea en la Fordham University de Nueva York, y reconocido
internacionalmente por sus investigaciones sobre la España medieval, las Cortes
y la monarquía.
(3) Sobre el castillo de
Monfragüe, lo siguiente:
Las ruinas de este castillo se hallan en el término municipal de
Torrejón el Rubio, provincia de Cáceres, dentro del Parque Natural de
Monfragüe.
Los orígenes de esta fortificación se remontan a una época anterior a la
llegada de Roma, usada por los celtiberos para defenderse de aquellos, siendo
ocupada finalmente y permaneciendo, al igual que el resto de la Península en
poder romano hasta la llegada de los visigodos, manteniéndola en su poder hasta
la conquista musulmana, siendo ocupado por estos hasta la reconquista
cristiana, una primera vez entre los años de 1169 por el portugués Geraldo
Geraldes, conocido como Geraldo Sempavor, quie se la cedió a Fernando II de
León en 1171 a cambio de la liberación del rey Alfonso I de Portugal.
Fernando II le cedió la fortaleza a Fernando Rodríguez de Castro, el
Castellano, uno de los jefes del ejército leonés, en pago por los servicios
prestados.
Un hijo de Fernando Rodríguez, Pedro
Rodríguez de Castro, a su vez cedió el castillo en 1186 a Alfonso VIII de
Castilla, entregándoselo este a la Orden de Montegaudio y que al crearse la
Orden de Mofragüe pasó a poder de los freires de esta Orden, quien la mantuvo
en su poder hasta 1221.
En su momento esta fortaleza llegó a contar con cinco torres, una
muralla perimetral rodeada por una barbacana, aljibes,... De las torres solo se
conservan dos, una circular y otra pentagonal, la del homenaje, pero que ya fue
edificada en el siglo XV. Del resto solo se conserva un aljibe y los restos de
la muralla y la barbacana.
La torre del homenaje, como ya he dicho, tiene planta pentagonal y está
bastante reconstruida, con las esquinas de ladrillo y los muros de mampostería
careada, es decir, con piedras donde la cara que queda a la vista es la única
que ha sido labrada.
Torre del homenaje
Torre cilíndrica
Se accede a ella por medio de una puerta orientada al sur, por la que se
pasa a una sala con el techo de bóveda de medio cañón realizada con ladrillos. En
la pared orienta, se haya una puerta con arco en forma de herradura que por
medio de una escalera nos lleva a la azotea de la torre.
Por lo que a la torre cilíndrica se refiere, que también ha sufrido un
proceso de rehabilitación, se halla también mirando al este y es de menores
dimensiones, tanto en diámetro como en altura, y está realizada con calicanto,
es decir, una mezcla de cal, arena y piedras sin labrar. En la actualidad, una
parte del muro está derruido, por lo que es posible acceder al interior y subir
a la azotea.
Aparte de estas dos torres, tenemos adosada a la torre del homenaje una
ermita, pero esta ya es de construcción moderna, y en cuyo interior se halla
una imagen de María, conocida como Virgen de Monfragüe y que según refiere la
tradición, la trajeron unos caballeros cruzados directamente desde Palestina. No
obstante esto, parece ser que en tiempos de la Orden de Monfragüe, había una
ermita, un oratorio o algo por estilo donde se veneraba una imagen de la
Virgen, probablemente ya bajo esa advocación.



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